900-1000 EC

Dominio abasí y fatimí y la Genizá de El Cairo
Desde el Bagdad abasí hasta el El Cairo fatimí (750–1099), la vida judía en la región se ilumina a través de los ricos y detallados documentos de la genizá de El Cairo.
La primera mitad del siglo X fue testigo de la actividad judía continua en Jerusalén, con un flujo constante de peregrinos judíos a Tierra Santa que fue documentado.
A medida que el Califato crecía, el fanatismo musulmán se manifestaba en forma de humillación, abuso, extorsión, impuestos elevados y violencia contra los no creyentes. Los judíos y los samaritanos se vieron obligados a vivir en aldeas dispersas, mientras que era habitual que los cristianos se unieran a los árabes para hostigar a sus vecinos judíos.
Los registros de la genizá de El Cairo confirman la existencia de cincuenta comunidades judías repartidas por todo el país, así como la correspondencia continua con comunidades judías en Egipto.
Las circunstancias cambiaron drásticamente a favor de los judíos con el establecimiento de la dinastía fatimí en 969 EC, que gobernó desde El Cairo, Egipto.































